| Memoria del tiempo |
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El turismo y los Sindicatos de Iniciativa (1908) Ninguna comarca es tan apropiada para el desarrollo de la industria del turismo como la provincia de Guipúzcoa. Sus amenos lugares, la poesía de sus montañas, el panorama del mar, lo excelente de las carreteras, el trato de las gentes, la limpieza de sus viviendas, el confort de los hoteles y las condiciones de higiene y seguridad personal que se disfrutan en sus pueblos, son motivo más que suficiente para atraer una corriente de inmigración extranjera.
Pero no basta tener estas ventajas, hay que darlas a conocer por medio de una eficaz propaganda y para ello conviene que constituyamos en nuestra ciudad un Sindicato de Iniciativas, compuesto por personas amantes del turismo, que por su entusiasmo colaboren con esta magna obra.
Suecia, Francia, Italia... han sabido explotar tan hábilmente este procedimiento, que de año en año han ido aumentando el contingente de turistas y, por consecuencia, los millones de francos que entran en sus arcas.
Pero los ricos americanos que vienen a Europa y los ingleses que en invierno salen huyendo de las nieblas de su país, desean visitar algo nuevo y España, en este sentido, están aún por descubrir.
A pesar de lo universalmente conocido que es San Sebastián, todavía hay personas que pasan por ilustradas en París, que preguntan si aquí se puede venir en ferrocarril.
Colocados nosotros a la puerta de la península y en condiciones de detener agradablemente a los viajeros que entran por primera vez en nuestra nación, hemos de buscar y poner todos los medios conducentes a aquel fin.
En España no hay más que dos Sindicatos de Iniciativas en funciones: el de Barcelona y el que acaba de crearse en Zaragoza, después del Congreso. Los demás existentes en algunas capitales, entre otras la nuestra, son organismos mixtos de propaganda y fiestas que no están sometidos a Estatutos y no llenan exclusivamente los fines de los primeros.
Hace veinte años que se fundó en Grenoble el primer Sindicato de Iniciativas de Francia y actualmente se cuentan 223, más o menos activos, pero todos dispuestos para el mejor servicio del viajero.
Es opinión muy generalizada que el desarrollo del turismo no interesa más que a la industria de hoteles, sin reflexionar que aneja a ella van las demás y beneficia a la agricultura, a la industria y al comercio.
La propaganda tiene necesidades que es preciso conocer; el reclamo es un arte que es menester estudiar; el procedimiento para presentar las condiciones del país que se quiere señalar y captar la clientela que le conviene; el anuncio, la guía, el álbum, las conferencias, son los medios más expeditivos y usuales para una propaganda eficaz, y conviene emplearlos en conjunto o separadamente, según los casos.
Se ha observado que de lo que más se valen los Sindicatos es la guía, y estimo que los anuncios y las conferencias les superan en resultado. El artículo de periódico en los grandes rotativos de las capitales de la nación y en sus equivalentes regionales, coadyuvan muy eficazmente a la propaganda.
La necesidad de la Federación de los Sindicatos está reconocida. Sólo ella puede llevar a feliz término conveniencias generales y ser atendida por los poderes públicos, las grandes Compañías de Ferrocarril y empresas importantes de transporte, comercio y navegación. Se alega que entre algunos Sindicatos hay intereses contrapuestos, pero como las Bases de la industria del turismo son comunes a todos conviene la Federación. A las agrupaciones de Sindicatos que después de haber estudiado detenidamente las cuestiones, encuentran la solución que conviene a intereses opuestos, se les ayuda y atiende por los Gobiernos más fácilmente que si obraran aisladas.
No debemos olvidar que en el Congreso de Zaragoza se ha acordado que el próximo se celebre en nuestra capital, y que la labor preparatoria del mismo requiere tiempo. Por las impresiones cambiadas se deduce que vendrá aquí un núcleo de quinientos congresistas, con sus familias, confiados en las excepcionales condiciones de San Sebastián y en la fama que tiene adquirida de hacer bien las cosas. Si aspiramos a crear una estación de invierno y a mejorar, si cabe, la de verano, necesitamos un organismo que se encargue, exclusivamente, de la propaganda de las excelencias de nuestra provincia y de cuanto afecta a la industria del “Turismo” y ese organismo no ha de ser otro que el Sindicato de Iniciativas.
LAFFITTE, ALFREDO. |